El código genético no es lo que tú crees

Cada vez que alguien habla de genética sin saber, muere un gatito. Y cada vez que alguien usa "código genético" como sinónimo de información genética, mueren varios de vez. Esto me parece un tema muy serio, porque vamos a ver, nadie quiere que mueran gatitos. Por eso, y porque hace poco llegué al límite de mi paciencia con esto gracias a los medios de comunicación, he decidido hacer esta entrada. 




El otro día leí la siguiente noticia:



Es genial que la supervivencia al cáncer haya aumentado tanto y estaría muy bien poder dedicar una entrada entera a cómo se está consiguiendo, pero no es eso de lo que quiero hablar hoy. Hoy quiero que, por favor, la gente deje de confundirse con los genes y el código genético. ¡Que no es lo mismo!

Y esto lo relaciono con la noticia, porque a causa de ella, hubo mucha gente, incluso medios de comunicación, que te venían con la siguiente frase profunda: 

En la supervivencia al cáncer, es más importante tu código postal que tu código genético.

Maravilloso. El mensaje queda claro: es más importante dónde vives que la información de tus genes pero por haber querido hacerte el poeta no te has dado cuenta de que todos tenemos el mismo código genético. Todos. Y no solo nosotros, sino prácticamente todos los seres vivos del planeta. 

Vaya. ¿Entonces cómo se explica que seamos diferentes? Se explica porque el código genético no es lo que crees que es. Vamos a verlo despacio.


Nosotros, al igual que todos los seres vivos del planeta, estamos formados por células. Y las células, como todas las células del planeta, están formadas por moléculas. Hay de muchos tipos: grandes, pequeñas,  algunas en abundancia, otras escasas... Una de esas moléculas es el DNA, quizás la más famosa. El DNA contiene la información que determinará quién eres (también nos influye el entorno, por supuesto, pero en eso entraremos otro día). No es que diga "va a ser un chico moreno" pero casi. ¿Y eso cómo?


El lenguaje de la vida

Si nos acercáramos muchísimo, veríamos que el DNA no es más que una cadena de 4 moléculas más pequeñas que se van uniendo. Son los nucleótidos, y nosotros les hemos llamado Adenina, Citosina, Guanina y Timina, o para abreviar, ACGT.

Los nucleótidos y cómo se unen entre ellos para formar una cadena de DNA.

Solo con estas 4 letras somos capaces de codificar toda la información genética. Toda. Y no solo la de los humanos, sino la de todos los seres vivos. Perdonad que me ponga pesadita con esto, pero es que es importante.

Esta información genética que codifica el DNA es en forma de proteínas. Aunque casi siempre se hable de ellas como algo que toman los culturistas, la verdad es que las proteínas hacen un montón de cosas. Son parte fundamental de los músculos, ayudan a transportar el oxígeno, llevan a cabo reacciones químicas importantes... etc. Tener menos activas algún tipo de proteína te puede llevar, por ejemplo, a tener alguna enfermedad, pero también a engordar más.


¿Y cómo se relacionan el DNA y las proteínas?

Las proteínas se componen de cadenas lineales de aminoácidos, unas moléculas más pequeñas que se unen unos a otros formando estructuras diferentes. Según la secuencia, la proteína tendrá una forma u otra, y es precisamente esta forma la que le da la función a la proteína. Cambios en la secuencia llevarán a cambios en las proteínas, aunque en esto entraremos más adelante.

Los 20 aminoácidos que componen las proteínas.

Si os habéis fijado, hay una cierta similitud entre el DNA y las proteínas, ya que ambos son cadenas de unidades más pequeñas. Y como habréis podido deducir, existe una relación entre estas unidades, de la misma forma que en morse, · es E y -- es M.

Como existen 4 letras en el DNA y 20 aminoácidos en las proteínas, la relación no puede ser 1 letra = 1 aminoácido, ni tampoco 2 letras = 1 aminoácido (esto solo daría 4*4=16 opciones). Entonces, estad muy atentos, porque si parpadeáis os lo perdéis: la relación es 3 letras = 1 aminoácido. Y esto, amigos, es el código genético: la relación entre las letras y los aminoácidos, es decir, la relación entre el DNA y las proteínas. Y por supuesto, como cualquier código, no cambia de persona a persona, porque si no no tendría ningún sentido.

Cuando las proteínas se van sintetizando, el ribosoma (encargado de sintetizar las proteínas) va reconociendo grupos de tres letras a los que llamamos tripletes o codones. A cada uno de estos tripletes le corresponde un aminoácido concreto, y esto se consigue gracias a que unas moléculas más pequeñas son capaces de reconocer el triplete en uno de sus lados y de llevar el aminoácido correspondiente en otro. Así, los aminoácidos que corresponden a ese trozo de DNA, al gen, se van ensamblando dentro del ribosoma.

¡Pero un momento! ¿No has dicho que hay solo 20 aminoácidos? Pero si 4*4*4=64 tripletes, ¡hay muchos que sobran! Pues sí, sobran, pero eso no quiere decir que sean inútiles. Lo único que pasa es que varios tripletes codifican para el mismo aminoácido (se dice que el código genético está degenerado). Esto en realidad es una ventaja porque si ocurre una mutación, es decir, un cambio en una letra, puede ocurrir que no tenga ningún efecto en la proteína, porque aunque haya cambiado el triplete, el aminoácido siga siendo el mismo. Un puntazo, vaya.

También hay tres tripletes concretos que llamamos "codon STOP" y que simplemente indican que la proteína ha terminado y que se debe dejar de fabricar.

Si queréis ver el código genético completo, está aquí:

Las letras que aparecen fuera del círculo no tienen nada que ver con las letras del DNA, simplemente los aminoácidos tienen tres formas de nombrarse: el nombre completo (glicina), el nombre de tres letras (Gly) y el nombre de una letra (G).

No os alarméis porque aparezca una U en vez de una T como os había dicho antes. En el proceso de traducción del DNA de letras a aminoácidos ocurren procesos intermedios en los que la letra T acaba convirtiéndose en U (si queréis, todo esto lo explicamos otro día, hacédmelo saber en los comentarios).

Ahora vamos a hablar de mutaciones, algo que mucha gente tiene en la boca sin tener claro qué son. Los que seáis asiduos de mi blog, sabréis que ya hice una entrada específica de mutaciones hace tiempo, pero no os preocupéis porque no pienso reciclar material, voy a hablar de cosas nuevas.


Las mutaciones

Las mutaciones son cambios en la secuencia de nucleótidos, es decir, de letras, o bien cambios en la organización del material genético.

Por ejemplo, el síndrome de Down está causado por una trisomía del par 21 de cromosomas, así que no consideramos que haya cambiado la secuencia. También puede ocurrir que tengas un cromosoma menos, que un trozo de un cromosoma se mueva a otro y otras cuantas variaciones en las que no entraremos.

Nosotros vamos a quedarnos con las mutaciones que suponen un cambio en la secuencia de nucleótidos. Puede ocurrir que una letra se cambie por otra, pero también puede ocurrir que se inserte un nucleótido en la secuencia o que desaparezca uno (o unos cuantos).

Si una letra se cambia por otra, puede haber distintas consecuencias. Puede ocurrir que, como os he dicho antes, un triplete diferente dé lugar a la misma letra, en ese caso no pasaría nada. También puede ser que un triplete normal se convierta en un codon STOP, que indica que ahí debe acabar la proteína. Por lo general, las consecuencias de esto son muy graves, ya que la proteína incompleta no sirve para nada y no funciona. No siempre es así, pero normalmente si una proteína falla, Houston tenemos un problema.

La última opción es que se cambie un aminoácido por otro. Esto puede ser malo, porque cambia la función, que es lo más normal, neutro (bien porque los aminoácidos que se han cambiado son parecidos o porque el cambio es en una zona de la proteína no muy importante para su función), o bueno, si resulta que con el cambio la proteína se hace más eficaz.

Es muy común que se produzcan mutaciones, ya que nuestras células van copiando la información a mucha velocidad y no son perfectas. Aunque pueden reparar errores, siempre hay alguno que se les escapa. Si estos errores tienen lugar en algún tejido nuestro, podemos notarlo o no, por ejemplo, hay mutaciones que dan lugar a cáncer, porque se activan genes que no deberían estarlo.

La replicación del DNA, a toda máquina.

Si estas mutaciones están presentes en los gametos, es decir, óvulos y espermatozoides, pueden pasar a nuestra descendencia. Entonces, nuestros hijos tendrán la mutación en todas sus células, con las consecuencias correspondientes. Tenéis que tener en cuenta que no todas las consecuencias van a ser horribles y provocar la muerte de la persona al instante, de hecho hay muchas que no serán así. Algunas pueden hacer que tengas los ojos de un color u otro, que seas más alto o más bajo, que te sienten mal algunos alimentos...

Las mutaciones son una de las bases de la variabilidad entre los seres humanos, lo que hace que seamos diferentes unos de otros, vaya... Debido a que cada uno tenemos el DNA que nos pasaron nuestros padres (con ligeras variaciones), y a ellos sus padres, y a ellos los suyos y así sucesivamente, nos diferenciamos un poco unos de otros. En realidad somos aproximadamente un 99,9% iguales, pero como el genoma es tan grande, este 0,1% es suficiente como para crear las diferencias que vemos.

(Otro día hablaremos también de la evolución, que es demasiado emocionante como para perdérselo, pero creo que hoy sería ya demasiada información.)

Y esta información que llevamos en nuestro genoma, que dice quiénes somos y que nos diferencia, es precisamente la información genética, que no se parece en nada al código genético. La información genética es diferente de persona a persona, no como el código genético, que sí que varía.

Visto lo visto, deberíamos reformular la frase con la que comencé el post para ser rigurosos:

En la supervivencia al cáncer, es más importante tu información de contacto que tu información genética.

No queda tan bonito, lo admito. Pero esta es la realidad y lo otro tenía muy poco sentido. De hecho, si habéis entendido el artículo de cabo a rabo, confío en que os chirríe tanto como a mí.

Y esto es todo por hoy. Espero que os haya gustado y que no os confundáis nunca más. Si tenéis dudas referidas a cualquier cosa de genética, podéis preguntar por Twitter o dejarme un comentario y trataré de contestar a todo en un post de FAQs de genética, que es algo que tenía ganas de hacer hace tiempo.

Si os ha gustado, recordad compartirlo por las redes con todo el mundo y si queréis, también podéis invitarme a un café. Hasta el próximo domingo y ¡a la hoguera los que confunden código genético con información genética!

Raquel Alonso Román

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