Villanos con ciencia: veneno en tu comida

Antiguamente, los reyes solían tener un catador que probaba su comida antes que ellos, por si acaso estaba envenenada*, pero ¿qué pensarías si te dijera que igual es buena idea agenciarte uno? No es que seas un influencer, es que alguien podría envenenarte porque sí.

Hoy, ya que se acerca Halloween, voy a contaros una historia de envenenamiento que espero que os dé el suficiente miedo. ¡Empezamos!



Veneno en los potitos

Hace unas semanas, un hombre alemán llevó el chantaje a otro nivel. El 16 de septiembre de este año, unos oficiales de policía recibieron una alerta de alguien que aseguraba que envenenaría comida de los supermercados si no se le entregaban 10 millones de euros. Para probar que no era un farol explicaba que ya había envenenado algunos botes de potito y daba información sobre cómo encontrarlos. 

La policía acudió al lugar descrito por el chantajista, encontró los tarros y éstos fueron analizados. Dentro se encontró etilenglicol, un anticongelante bastante tóxico que habría sido mortal si algún bebé los hubiera comido. De alguna forma, el hombre se las había apañado para introducir dentro de ellos el veneno y volverlos a colocar en los estantes del supermercado sin levantar sospechas. 

Por suerte, esto no pasó y el caso no llegó a más porque la policía revisó las cintas de seguridad de los supermercados y difundieron fotos del sospechoso. Se pidió colaboración ciudadana para encontrar al chantajista y al cabo de unos pocos días fue detenido. Los supermercados estuvieron en alerta y las autoridades difundieron mensajes para que la gente tuviera cuidado. Podría parecer que todo ha salido bien. 

Pero he dicho podría. Si lo pensáis, el hecho de que un ciudadano normal y corriente haya podido envenenar cinco potitos sin que nadie se diera cuenta es escalofriante. ¿Y si en vez de querer dinero hubiera querido, qué sé yo, matar por matar?


¿Qué es el etilenglicol?

El etilenglicol es una sustancia incolora, algo espesa y ligeramente dulce que generalmente se usa como anticongelante, por ejemplo, en los coches. Esto quiere decir que es relativamente sencillo comprarlo. Cualquiera puede comprar un anticongelante y estos están basados en etilenglicol, pero es que también se puede comprar puro, incluso en Amazon. 

Pero, como muchas otras sustancias químicas, el etilenglicol también es peligroso para nosotros. Dosis mayores de 50 ml pueden ser tóxicas para un adulto (y para niños, dosis de 0,7 ml/kg de peso), pero es que dosis mayores pueden resultar letales. Y no estamos hablando de cantidades desorbitadas: 100 ml en adulto y 1,5 ml/kg de peso en niños. Para que os hagáis una idea, esto:

Cantidades de etilenglicol letales para un bebé de unos 7 kg (izquierda) y para un adulto medio (derecha). Que nadie se alarme, esto es agua con colorante. 

Pero, ¿por qué esta sustancia es tan tóxica?¿Qué hace?

Tras las primeras horas de tomar el etilenglicol aparecerán mareos, convulsiones, la persona babeará, no podrá hablar bien... y también náusea y vómitos. Se suele decir que estos síntomas son parecidos a los que presenta alguien cuando se intoxica con etanol, es decir, cuando se emborracha a lo bestia y le sienta mal. 

Esto es porque el cuerpo quiere eliminar el etilenglicol ingerido así que se metaboliza en el hígado gracias a una enzima llamada alcohol deshidrogenasa (sí, la misma que actúa cuando tomamos alcohol los fines de semana), y se convierte en glicoaldehído, que por otra enzima se convierte en ácido glicólico. Conforme estas sustancias se van acumulando en la sangre, afectan al cerebro y a otros órganos. También pasan a la sangre, y hacen que tenga un pH más ácido, dando lo que se conoce como acidosis metabólica (vaya, sangre más ácida debido al metabolismo).

Esquema cutre salchichero realizado por servidora. Espero que os sirva para aclararos.


Entonces, al cabo de unas cuantas horas más, incluso un día, se van yendo los síntomas de intoxicación con etanol y aparecen otros más serios: taquicardia  o arritmias cardíacas, dificultad para respirar, tensión baja, deshidratación... Incluso puede dar colapso cardiovascular (significa que el sistema circulatorio no puede llevar la sangre a los tejidos). En esta etapa, si la dosis ha sido lo suficientemente alta y no se trata, es cuando la persona se puede morir. Pero es que la cosa no acaba aquí.

El etilenglicol y sus sustancias derivadas sobre todo también causan que se formen cristales en los riñones, así que acaba dando un fallo renal. Esto implica, en primer lugar, que no puedes depurar la sangre (que para algo sirven los riñones), pero también da dolores, sangre en la orina y se acumulan los desechos tóxicos en la sangre. Un fallo renal se puede curar pero costará bastante tiempo de hemodiálisis. También te puedes morir de fallo renal agudo, así que mejor que no te pase. 


¿Y no hay solución?

Tranquilidad, que tenerla la tiene. Afortunadamente, hoy en día tenemos hospitales con médicos muy capaces que nos pueden ayudar con estos problemillas sin importancia. 

Pero el primer inconveniente sería el diagnóstico: como ya hemos visto, son síntomas bastante inespecíficos. Si un padre lleva a su hijo al médico con manchitas rojas que le pican mucho, fiebre, dolor de cabeza... el médico posiblemente pueda diagnosticar la varicela bastante rápido. Pero si un padre lleva a su hijo al médico con mareos, convulsiones y vómitos, ¿cómo narices piensa el médico que se ha envenenado con etilenglicol? 

Hay que tener en cuenta que estas cosas son poco comunes, los bebés no van por ahí bebiendo líquido de frenos. Además, lo primero que tiene que hacer es preguntar al padre lo que ha pasado y éste le asegurará que estuvieron haciendo vida normal hasta que el bebé empezó a encontrarse mal.

"¿¡Pero qué me estás dando?!"


(NOTA: hablo de niños porque las cantidades peligrosas para ellos son mucho más bajas, con lo que es más fácil que se intoxiquen. Y porque sigo tomando como referencia lo de los potitos).

Lo segundo que habría que hacer sería realizar un tratamiento efectivo. En otros casos de envenenamiento se suelen hacer lavados de estómago o bien aspiraciones nasogástricas, pero en este caso no se suelen usar porque el etilenglicol se absorbe rápidamente y no da tiempo (aquí lo más probable es que te des cuenta de la intoxicación varias horas después, cuando comienzan los síntomas). Otra opción sería usar carbón activado, pero no es eficaz con moléculas de este tipo. 

Entonces, la prioridad de los médicos debe ser estabilizar al paciente, tratando los síntomas que aparecen. Por ejemplo, se usa bicarbonato para neutralizar la acidez de la sangre y también anticonvulsivos.

Sin embargo, nuestra mejor opción son los antídotos. Hay dos principales, el etanol y el fomepizol. El etanol ya hemos dicho que también se metaboliza por la alcohol deshidrogenasa, así que si lo tomas "ocupará" esta enzima y el etilenglicol no podrá convertirse en glicoaldehído, así que no será ni de lejos tan tóxico (esto no es milagroso y requiere cuidados médicos igualmente, pero ayuda bastante). Conclusión de esta parte: si te envenenas con etilenglicol, tomar vodka, whisky o ron podría salvarte.

Por otro lado, el fomepizol es un antídoto más ortodoxo. Lo que hace es bloquear esta misma enzima, así tampoco se puede formar el glicoaldehído. Es muy efectivo y, aunque caro, está poco a poco reemplazando al etanol como antídoto en casi todos los hospitales, también por tener menos efectos adversos.


¿Y esto qué supone?

Pues creo que es obvio. Después de haber leído esto, queda claro que envenenarse con etilenglicol es peligroso para todos. Pero mientras que la dosis que mata a un adulto es bastante cantosa y muy difícil que pase desapercibida, envenenar a un niño requiere una cantidad tan pequeña que nadie se daría cuenta. 

Como os he contado al principio, alguien fue capaz de llevar etilenglicol a los potitos de un supermercado, y no era ningún agente de inteligencia. Esto quiere decir que no es algo extremadamente difícil. Bastaría, por ejemplo, con una aguja pequeña con la que perforar el envase y meter dentro los 15 ml. Además, como sabe dulce, es más complicado que se detecte o que alguien le haga ascos. 

¿Otras opciones? En zumos o leche, en fruta, en yogures, en bolsas de patatas fritas (tienen tantas especias que nadie notaría nada raro), en comida preparada... etc. Pero ya os digo que, en mi opinión, la mejor opción es la comida para bebés: las dosis son pequeñas pero suficientes para causar estragos y además no van a poder decirles a sus padres que ese potito que le están dando sabe extrañamente dulce. 

Mirad cuántas cosas que envenenar.


Y por si estáis pensando que lo pinto demasiado fácil, reflexionad. ¿Cuántas veces habéis estado solos sin ningún tipo de vigilancia en el pasillo del supermercado?¿Cuántas veces habéis cogido algo, lo habéis toquiteado a más no poder y luego habéis cambiado de idea y lo habéis vuelto a poner en el estante?¿Cuántas veces os habéis llevado algo del súper sin fijaros en si el embalaje estaba intacto o no? Espero que a partir de ahora os fijéis más jeje.

A lo que voy con esto es que envenenar comida en un supermercado parece demasiado fácil. Yo me he basado en este caso del etilenglicol y los potitos porque ocurrió de verdad, pero existen venenos mucho más potentes que con dosis mucho más pequeñas podrían matar a un adulto. Y eso da miedo. 

De hecho, mientras buscaba información para este post, vi muchas noticias que alertaban de que el Daesh podría estar planeando atentar justo de esta manera. Y tiene sentido: es fácil, muy eficaz y enseguida cundirá el pánico (todo el mundo se pondrá paranoico como en el caso de las epidemias). Aunque luego sea fácil que te pillen, ha quedado claro que a este tipo de terroristas no les importa sacrificarse por la causa. 

La verdad es que yo tampoco había pensado nunca en ello, pero cuanto más vueltas le doy, más factible me parece atentar de esta forma. Y con esto creo que os he dado buenas ideas para novelas con villanos sin escrúpulos que se dediquen a envenenar bebés indiscriminadamente, o incluso a personas que no sean adultas. Sentíos libres de ir todo lo lejos que queráis (EN LA FICCIÓN, POR SUPUESTO).


*Me parece una técnica algo tonta, porque podría ser un veneno de efecto lento o que solo actúe en grandes cantidades, ¿no sería mejor hacer la fotosíntesis si no quieres comer?



Bueno y hasta aquí la entrada de hoy. Espero que os haya resultado interesante y que os haya dado buenas ideas por si queréis meter un malo malísimo en vuestra historia. Si os ha gustado, no olvidéis compartir en las redes y dejarme un comentario. Y como siempre, también podéis invitarme a mi café del domingo. ¡Hasta la próxima entrada!



Raquel Alonso Román

3 comentarios:

  1. Has sido muy concreta en el post con esta noticia de actualidad, y razón no te falta. Cuando voy a un supermercado podría hacer cualquier cosa; no podría imaginar hacerlo en grupo de forma organizada el daño que se causaría.

    Además es fácilmente extrapolable a otras situaciones en historias de ficción. Conductos de aire acondicionado de edificios públicos a de asistencia masiva de personas. Ataques informáticos sobre fábricas o instalaciones con material sensible (químicas, nucleares...). Cada vez es más fácil que una persona o unas pocas dañen a muchas; y si no que les pregunten a los ***** ** **** que disfrutan quemando bosques.

    Aprovecho y te hago unas preguntas que siempre he tenido sobre el veneno.

    Según la R.A.E, «sustancia que, introducida en un ser vivo, es capaz de producir graves alteraciones funcionales e incluso la muerte».

    Mi preguntas son:

    ¿Ser alérgico a algo, implica que esa sustancia es veneno para ti?

    ¿Un alimento consumido en exceso (que te pones malito de empacho, vamos) puede ser considerado veneno?

    No tengo claro si para que sea veneno alguna cosa sea cuestión de proporción o que incluso en una mínima cantidad sea nociva.



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    1. ¡Buenas! Lo primero, muchas gracias por pasarte y por comentar. En cuanto a lo que dices, tienes razón, pero creo que lo del supermercado es mucho más sencillo, igual que contaminar una piscina. Son cosas a las que cualquiera tiene acceso mucho más sencillo que a los conductos de aire acondicionado.

      En cuanto a tu pregunta, tengo una profesora que solía citar a Paracelso diciendo "todo es veneno, nada es veneno, solo la dosis hace el veneno". ¿Contesta eso a tu pregunta? Cantidades ingentes de agua son más peligrosas que una molécula de etilenglicol. Lo mismo para las variaciones entre personas, supongo, aunque no te sé decir exactamente. La verdad es que creo que esto es una cuestión de lingüística más que de ciencia.

      En fin, espero haberte ayudado, un saludo.

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    2. Sí, Raquel. Gracias. Al final, como apuntas, parece una duda a resolver por la lingüística. A la palabra "droga", al igual que a "veneno", es difícil ponerle fronteras a causa de su vaga definición por parte de la R.A.E.

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