GenRicos: humanos genéticamente enriquecidos

Podemos mejorar la especie humana: eso es un hecho. No de hoy para mañana, por supuesto, pero es algo que se puede hacer. Para los que estéis un poco perdidos, os recomiendo que antes de seguir leáis esta entrada que escribí hace dos semanas sobre la eugenesia, o cómo se puede mejorar nuestra especie.

Este artículo es un poco continuación del anterior, porque si en él hablaba casi exclusivamente de la parte técnica, hoy quiero indagar un poco en el cariz que pueden tomar las cosas. De ahí el título: humanos genéticamente enriquecidos. Y ¿qué consecuencias podría tener eso?¿Qué ventajas y qué desventajas?¿Y en qué tipo de sociedad podríamos acabar?



Lo primero de todo: ¿qué pasa con nuestra información genética?

Como ya os he contado muchas veces, nuestra información genética está compuesta por letras (si queréis enteraros en detalle, os recomiendo dos entradas: esta y esta). Aunque ha costado mucho tiempo de investigación, nosotros hoy en día somos capaces de leerla. Y como conocemos el código genético, también de traducirla (al menos algunas partes). Pero no entendemos mucho. 

Os pongo un ejemplo: imaginad que el genoma humano es un libro lleno de símbolos raros. Pues nosotros hemos conseguido traducir esos símbolos raros a nuestras propias letras, pero no conocemos cómo se organizan para formar una frase, ni qué significan. Con más investigación hemos sido capaces de comprender algunas palabras, algunos signos de puntuación... Pero no podemos leer el libro. No sabemos lo que nos dice. Antes se creía que gran parte de nuestro ADN era "ADN basura", es decir, que no servía para nada. Pero ahora sabemos que no es tan basura y que tiene funciones aunque nosotros no las conozcamos. 

Sin embargo, es cuestión de tiempo llegar a descifrar todo lo que dice el libro. Hay muchos equipos trabajando en ello y, aunque será algo largo y laborioso, estoy casi segura de que llegará un momento que conoceremos toda la información de nuestro ADN, o al menos gran parte.

Entonces, podremos saber qué genes se corresponden con qué rasgos. Ahora podemos conocer que una mutación específica en un gen causa una enfermedad, pero en el futuro es probable que podamos saberlo todo. ¿Y eso es bueno?

En principio sí, ¿no? Si conocemos la información genética de alguien podemos saber si tiene propensión a tener algún tipo de cáncer, diabetes, enfermedades cardiovasculares o es portador de alguna mutación. Y con ello, podremos ofrecerle una medicina personalizada que se centrara en la prevención, por ejemplo, o podríamos darle medicamentos que fueran a funcionarle bien (no todos los medicamentos funcionan igual en todas las personas debido a las diferencias entre nosotros).

Imagen de un trabajo de Biología Molecular que hice. Las letras se corresponden con la secuencia de un gen, concretamente de su promotor. Los elementos coloreados corresponden a trozos que después no aparecen en la proteína. Lo que antes se pensaba que era ADN basura, vaya. Nosotros podemos leer las letras, pero no siempre sabemos qué son.

Pero por otro lado, ya sabéis cómo es la información: un arma de doble filo. Si mi compañía de seguros sabe que yo tengo una mutación que quizás pueda provocarme cáncer en un futuro, seguramente me subirán el precio del seguro médico, total, son una empresa y no quieren perder dinero. O igual cuando me hagan una entrevista de trabajo miran también mi informe genético y dicen "uy, quita, a esta no que habrá que pagarle la baja."

¿Es esto ético? Aquí cada uno tendrá distintas opiniones, pero lo que es evidente es que tendremos una discriminación basada en los genes (como si no se discriminara ya por bastantes cosas). A personas que quizás a primera vista estén perfectamente sanas se les discriminará "por si acaso". Y esto no es fantasía: hace unos años, algunos equipos de fútbol se unieron a una compañía de genética para desarrollar un test genético para unas 100 mutaciones. Con ellas pretendían ver si el jugador tenía tendencia a lesiones, capacidad de resistencia, qué dieta les iba mejor... Pero es evidente que esto también les ayudará a decidirse antes de fichar o vender a un jugador: nadie quiere tener a un pupas en su equipo.

¿Nuestra información genética es nuestra o de todos?¿Sería parte de nuestro historial médico? Podemos intentar protegerla, pero la mala noticia es que vamos dejando células por todas partes. Aunque una persona quisiera ocultarnos su DNA, sería lo más fácil del mundo robarte algunas células de la piel, saliva o un pelo. Leerían tu información genética, verían que tienes propensión a alguna enfermedad y te dirían "no eres adecuado para el puesto, pero gracias por tu interés".


A unos nos hacen mejores que a otros

Hemos crecido escuchando que nadie es mejor que nadie y que todos somos iguales, pero me atrevería a decir que eso es mentira. Como todas las especies, vivimos en un entorno y algunas están mejor adaptadas a él que otras. Esto, como siempre, tiene mucho que ver con los genes. Podremos discutir si hay personas mejores que otras eternamente, pero bueno, para lo que quiero decir, da igual.

Imaginemos que dentro de unas décadas, está prohibido tener hijos fuera de la fecundación in vitro. Esto es una medida de los gobiernos para evitar la propagación de enfermedades genéticas, que se erradicarían en cuestión de unas pocas generaciones a base de seleccionar solo los embriones genéticamente sanos. Esto está tan normalizado que a todo el mundo le parece la forma lógica de hacerlo. Tener que pasar por el proceso de fecundación in vitro es un pequeño precio a pagar a cambio de no arriesgarse a tener un hijo enfermo. ¡A cambio de eliminar la gran mayoría de enfermedades genéticas de la faz de la Tierra! (y digo la mayoría porque siempre puede haber mutaciones de última hora, pero bueno, no es lo común).

Sin embargo, ya que estamos, los centros dan la oportunidad a los padres de hacerse un hijo a la carta. Al final, van a ser empresas que harán lo que sea por ganar más dinero, así que no debería extrañarnos. Se venderán paquetes donde, por diferentes precios, los padres podrán modificar una serie de características de su hijo. ¿Un hijo con facilidad para muscularse?¿Un hijo inteligente?¿Una hija con un oído musical de fábula?¿Niños lo suficientemente guapos como para hacer un catálogo de juguetes?

Al final, tendríamos personas hechas a la carta por sus padres. Y por modas. Igual que dentro de unos años en vez de estar de moda el nombre de Hugo, estará otro, pues un año se pondrán de moda los rubios delgaditos y otro los altos y fuertes.

Hoy en día, la tecnología para modificar embriones humanos mediante CRISPR-Cas9 está casi lista. 

Por otro lado , no todos los padres podrían permitirse las mismas cosas. Exactamente igual que ahora pero llevado al extremo: al diseño de los hijos. Esto llevará al genoísmo: discriminación en función de la carga genética. Y es lo que nos faltaba con toda la discriminación que ya existe hoy en día. Si lo pensáis, da un poco de miedo, pero eso os lo dejo a vosotros para que escribáis cosas interesantes.

Otra idea (hoy estamos que lo tiramos) ¿Qué pasaría si te preparasen genéticamente para tu destino? Es del estilo de lo que ocurre en "Un mundo feliz" de Aldous Huxley, solo que en vez de jugar con las condiciones durante el embarazo, estaríamos jugando con los genes. Y entraríamos en una especie de distopía en la que tu futuro viene directamente determinado por los genes que alguien eligió por ti. De ese modo, serías feliz, pero no libre.


Humanos del futuro

Aquí llegamos a la parte más especulativa, que ya es decir. Hasta ahora hemos estado hablado de modificar genes humanos para cambiar las características de un bebé. Pero ¿y si le añadiéramos otros genes? Seguramente os suena la imagen de unos gatitos fluorescentes. Estos gatos no han mutado para ser así, sino que se les ha añadido un gen de una proteína fluorescente de una medusa que la expresa de forma natural. Es decir, se le han añadido genes de otras especies para cambiar sus características.



Aquí yo no estoy sugiriendo que hagamos niños fluorescentes (aunque sería un puntazo para no perderlos por la noche), pero es que en la ingeniería genética, nuestra imaginación es el límite. Hay millones de especies de todo tipo en la Tierra y me atrevería a decir que gran mayoría de ellas tienen genes que nos dan envidia.

A mí, lo que más me gustaría sería expresar cloroplastos en la piel, como las plantas. Así podríamos fabricar nuestra propia materia orgánica, o al menos parte de ella, a partir de agua y sales minerales. ¡Se acabarían los problemas de hambre en el mundo! Evidentemente, esto no es ni a corto plazo ni probable que se pueda conseguir: si se hiciera, seguro que hacía tiempo que se habían resuelto de otra manera los problemas de hambruna.

Pero hay otras cosas que sí se pueden conseguir: mejorar la visión y el oído (e incluso el resto de sentidos), la memoria... También se podrían eliminar cosas que a día de hoy consideramos poco estéticas aunque no sean perjudiciales, como la calvicie, por ejemplo. Además, hay muchos genes que aún no se conocen todavía. Hay científicos que ligan el gusto por determinadas cosas a los genes, y por supuesto también tienen que ver con comportamientos. ¿Y si hubiera un decreto del gobierno que obligara a eliminar todos los genes de violencia o que dan tendencia a las adicciones? O más perturbador aún... ¿y si decidieran que a la gente normal se le modifican los genes que llevan al liderazgo?

Esto a día de hoy es una fantasía, más propia de una distopía clásica que de un futuro probable. Lo que sí es cierto es que la ingeniería genética avanza cada vez más y que cosas que antes ni se imaginaban, ahora son el día a día. Pero también es verdad que no todo es posible y que algunas cosas llevarían demasiado tiempo. Sin embargo, igual que las personas que vivían hace 200 años, en general predecían muy mal lo que habría en 2017 y nadie les juzgó por ello, nosotros también tenemos manga ancha para predecir lo que queramos, aunque sea mal.

Después de esto tendríamos que hablar del transhumanismo y de los cyborgs, porque creo que es imposible hablar de los humanos del futuro sin tener en cuenta que pueden tener aparatos electrónicos implantados en nosotros. Más que nada porque nos serán extremadamente útiles.

Neil Harbisson, el cyborg más famoso. Si queréis saber más sobre él, entrad en el post que he enlazado antes.

Si hoy en día el móvil o el ordenador están todo el día encendidos, en un futuro, posiblemente todo podría ser más cómodo con una antena o chip implantado. Y lo más curioso de todo es que hay gente que ya lo tiene, así que en mi humilde opinión es cuestión de tiempo que se popularice más. ¡Pero quién sabe!


Y bueno, hasta aquí la entrada de hoy. Espero que os haya dado en qué pensar y si os ha podido inspirar para una posible historia, mejor que mejor :D Si os ha gustado, no olvidéis compartir por las redes, dejarme un comentario con vuestras opiniones o invitarme a un café virtual. Mientras tanto ¡hasta el próximo domingo!

Raquel Alonso Román

4 comentarios:

  1. Otro artículo acertado. me llevo toma la información al cuadernillo de notas, que ya se me ocurrieron unas cuantas ideas.

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  2. Je je, sí pelis/novelas como Gattaca y Un mundo feliz no auguran un futuro muy bonito a este respecto. Pero, bueno, como todo gran poder, conlleva una gran responsabilidad. Si es usa bien, no tiene porqué ser malo. Vamos, yo soy de los que piensa que los avances científicos no son buenos ni malos, todo depende de qué hagas con ellos (un poco la conclusión de Until the end of the world, de Wenders).

    Gran artículo!

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    1. ¡Hola, gracias por pasarte! Sí, opino lo mismo que tú, es simplemente una herramienta y se puede utilizar de muchas maneras. Pero tampoco soy muy optimista, porque viendo cómo van las cosas, no me fío mucho.
      De nuevo, un saludo y gracias por el comentario!

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