La eugenesia: ¿mejorando nuestra especie?

Mejorar nuestra especie ha estado desde siempre en las mentes de muchos. Ya sea de forma consciente o inconsciente, todos queremos que nuestros hijos sean mejores que nosotros. Cuando pensamos en los humanos del futuro, inevitablemente nos los imaginamos como una versión 2.0 de nosotros mismos, mejores, más chachis. 


En esta entrada vamos a hablar de la eugenesia o mejora de la especie humana, de si es ética o no, de cómo se lleva -o se podría llevar- a cabo y de las consecuencias que tendría. La verdad es que se trata de un debate intenso y complicado, en parte por algunas concepciones erróneas que tiene la gente y en parte porque cuando se trata de genética y biología es fácil levantar ampollas.  Así que, como dijo Jack el Destripador, vayamos por partes.


La eugenesia y su historia

La eugenesia se define como una filosofía social que defiende que los rasgos hereditarios de la especie humana se mejoren, aplicando para ello las leyes biológicas. Aunque tuvo su auge con el surgimiento del darwinismo, en realidad no es nada nuevo. 

Desde tiempos remotos, los granjeros han sabido cómo hacer una selección artificial del ganado, reproduciendo entre sí a los mejores animales para dar hijos con unas características determinadas. Y, en ese sentido, los humanos funcionamos igual que las vacas. Por otro lado, en muchas culturas antiguas se mataba a los niños deformes, débiles, con retraso mental...etc, de distintas formas y de sobras sabemos que así ya no podrán reproducirse. 

Sin embargo, todo esto dio un giro cuando apareció el darwinismo. Como sabéis, en 1859, Charles Darwin publicó su famoso libro "El origen de las especies", donde se introducía el concepto de selección natural. En esa misma época, Mendel descubría sus famosas leyes de la herencia, donde explicaban cómo algunos caracteres pasan de padres a hijos. Sabiendo esto, es mucho más fácil entender cómo se reforzó la idea de la eugenesia. 

El término en realidad se lo debemos a Sir Francis Galton, primo de Darwin, que escribió un libro llamado "Hereditary Genius". Estas ideas calaron en la sociedad y en el siglo XIX se llevaron a cabo actos de eugenesia que ahora mismo podrían parecernos burradas. Por ejemplo, en el Reino Unido se empezó a esterilizar a los prisioneros antes de deportarlos, creyendo que así no podrían tener hijos delincuentes. También en Estados Unidos se esterilizaba a enfermos mentales, prisioneros y pobres, queriendo eliminar a personas como ellos en la siguiente generación. 

Sin embargo, nosotros conocemos más bien la eugenesia por las ideas de Hitler, que quiso crear una nueva y mejorada raza aria a base de asesinar personas que no cumplieran los cánones. La idea es la misma: matando a aquellos que no encajan se consigue que no se reproduzcan, con lo cual, en teoría, todos los rasgos deseables acabarían por desaparecer.

En la Alemania nazi se comprobaba si la gente tenía los rasgos deseables. 

Todas estas ideas nazis han desacreditado la eugenesia, de tal manera que parece ya algo de otro siglo. Pero nada más lejos de la realidad: hoy en día la eugenesia se sigue aplicando, aunque de manera totalmente distinta a cómo se ha hecho antes. Vale, se siguen haciendo burradas (por ejemplo, entre 2006 y 2010 se esterilizó a 148 presas en California sin su consentimiento y sin que lo supieran), pero esos casos son los menos. Ahora nos ayudamos de nuestros conocimientos en genética y de las nuevas tecnologías para hacerlo. 


¿Cómo se aplica la eugenesia?

Como seguramente sabéis, desde el siglo pasado hemos adquirido muchísimo conocimiento acerca del ADN: para qué sirve, qué pinta tiene, cómo se lee y cómo pasa de padres a hijos. Es precisamente en este último paso donde el azar cobra una importancia tremenda (aunque no solo en este, también en otros anteriores).

Entonces, cuando hablamos de la eugenesia hoy en día, realmente estamos hablando de técnicas que se aplican en los hospitales o clínicas de fecundidad a aquellos clientes que lo solicitan. Así que primera cosa que os tiene que dejar tranquilos: nadie va a aplicar la eugenesia en contra de vuestra voluntado (o sí, si estáis en una cárcel americana y tenéis mandatarios muy cafres, pero eso es otra historia).

Os voy a explicar algunas de estas técnicas que se utilizan hoy en día y su fundamento. Y con esto, sabed que este tipo de ciencia sigue avanzando, así que quién sabe lo que ocurrirá en el futuro. 

Test genético de los padres

El test genético sobre todo se realiza si sospechas que puedes llevar alguna mutación que después le vaya a causar una enfermedad a tu futuro hijo. Hoy en día se conocen muchísimas enfermedades genéticas, muchas de las cuales son muy graves. Según la clínica de fertilidad IVI, se conocen aproximadamente 7000 enfermedades genéticas, que en total afectan a uno de cada 100 niños que nacen: una cifra nada desdeñable.

Estas enfermedades suelen estar causadas por mutaciones, a veces concretas (es decir, siempre la misma mutación en el mismo sitio del ADN). Y lo que es aún mejor, después de años de investigación, se ha logrado conocer exactamente qué mutaciones son.

Por eso, este test es sencillo: te toman una muestra de ADN (puede ser, por ejemplo, de la sangre o frotándote un bastoncillo en la boca) y lo analizan en busca de esas mutaciones concretas. Los tests genéticos de este tipo han bajado muchísimo de precio en poco tiempo, por lo que ahora, aunque son caros, son asequibles para alguien que realmente esté interesado. 

Otra alternativa, en vez de realizar un test genético a cada uno de los padres por separado, es simplemente mirar la compatibilidad. La mayoría de las enfermedades genéticas son recesivas, es decir, el hijo necesita heredar una copia defectuosa de su madre y otra de su padre (sutil recordatorio de que nuestro ADN se compone de dos copias: una paterna y otra materna). Si solamente hereda una copia defectuosa del gen, será una persona normal que no manifestará ningún síntoma y será lo que se llama portador. 

Como la frecuencia de cada enfermedad genética es tan baja, es complicado que se dos portadores se encuentren y tengan hijos. Y aún así, en el caso de que los tengan, la probabilidad de un hijo enfermo es solo del 25% (nos lo dicen las leyes de la estadística). Por eso, muchas de las enfermedades genéticas van pasando ocultas de generación hasta que ¡pam! le tocan a alguien.

Esquema de cómo funcionan este tipo de enfermedades. Si se juntan dos portadores, la posibilidad de un hijo enfermo es del 25%, lo mismo que para un hijo sano. Tener un hijo portador tiene el 50%.

Entonces, volviendo al tema que nos ocupa, la compatibilidad consistiría, primero, en que uno de los padres hace un estudio de sus propias mutaciones (probablemente muchos de nosotros seamos portadores de una o dos). Luego se estudia al otro progenitor solo para las mutaciones que han dado positivo. De esta forma solo se comprueba si ambos tienen una misma mutación y sale mucho más barato. 

Es importante destacar que con estas pruebas no se elimina del todo la posibilidad de tener un hijo enfermo, pero sí se reduce muchísimo (de nuevo, según IVI, se pasa de 1:100 a 1:30.000). Esto es sobre todo porque, aunque las enfermedades y mutaciones más comunes están muy estudiadas, hay otras muchas que no (bien que no se sabe qué causa la enfermedad o bien es una mutación distinta a las que se analizan, aunque sea la misma enfermedad)




Diagnóstico genético preimplantacional

Esta prueba, también conocida como DGP, sigue siendo un test genético, pero en esta ocasión se realiza sobre el futuro hijo. Mientras que antes hablábamos de analizar a los padres para saber si había posibilidades de tener un hijo enfermo, en esta ocasión se realiza cuando ya han concebido, eso sí, mediante fecundación in vitro. Hay que decir que la técnica anterior sirve para tener hijos de cualquier forma, esta solo sirve si los padres se van a hacer este tipo de tratamiento de fertilidad. Comenzaré por el principio. 

Cuando se realiza un tratamiento de fecundación in vitro, lo primero que se hace es someter a la madre a un tratamiento hormonal. Luego se le extraen los óvulos y se fecundan en laboratorio con el esperma del marido (o de un donante en su caso). Después se deja que se desarrollen: de una sola célula, fusión de óvulo y espermatozoide, se pasa a dos, luego a cuatro...etc. Esto, en terminología clínica, se llama preembrión y vive en el laboratorio durante unos 3-5 días hasta que es implantado en el útero de la madre.

La cosa es (cuánto me voy por las ramas, por dios) que cuando este preembrión tiene unas 6-8 células se le puede quitar una para analizarla, sin que haya consecuencias posteriores en su desarrollo. El ADN de esta célula se analiza igual que el ADN de los padres antes para ver si tiene mutaciones. Si están, en principio no se puede hacer nada, pero aún nos guardamos un as bajo la manga.

Cariotipo: el conjunto ordenado de los cromosomas de una célula. Si hubiera alguna alteración cromosómica, como síndrome de Dow (tres cromosomas en la posición 21) se vería aquí. 


Como generalmente a la madre se le extraen varios óvulos, al final se tienen varios preembriones, así que se puede elegir alguno que no tenga ninguna enfermedad (la estadística nos dice que lo más probable es que haya varios sanos). De esta forma se le implantan a la madre el/los sanos y los otros se desechan. Aquí ya entramos en el pantanoso terreno de la ética, pero esa es otra historia y debe ser contada en otra ocasión. 


Test prenatal

Este tercer tipo de test se realiza desde hace tiempo ya y consiste, básicamente, en analizar el ADN del bebé mientras está todavía en el vientre de su madre. Hay diferentes formas de hacerlo, algunas más clásicas que seguro que os suenan y otras más modernas.

Entre las más clásicas están la amniocentesis y la biopsia corial. Estas son pruebas invasivas, que en general consisten en acceder al líquido amniótico o a la placenta mediante una punción, así se toman células que se pueden analizar. Se llevan haciendo décadas, lo malo es que no están exentas de riesgo. Aparte de ser molestas para la madre, que es lo de menos, también son peligrosas para el embrión.

Esquema de la amniocentesis.

Por eso, actualmente existen los tests no invasivos, que se hacen solo con un análisis de sangre (se ha descubierto que parte del tejido fetal pasa a la sangre de la madre a través de la placenta, así que se puede analizar).

Este test sirve sobre todo para detectar anomalías en el número de cromosomas, por ejemplo, el Síndrome de Down, y algunas más puntuales, aunque no es tan amplio como las anteriores. Aunque en principio nada impediría analizar todo el ADN del feto, las pruebas que se realizan están estandarizadas, son tests comerciales, así que hacen solo cosas concretas para que salga más barato.

¿Y por qué esta prueba es eugenesia? os preguntaréis. Bueno, seguramente no os lo preguntéis porque os lo imagináis. Pero, es igual, yo lo explico. El aborto en España es legal hasta las 14 semanas de embarazo  y estas pruebas se realizan en torno a las semanas 10-12 (el test no invasivo, por ejemplo, debe ser a partir de la décima). Eso quiere decir que al recibir un resultado positivo (es decir, que el embrión está enfermo) se podría abortar sin consecuencias legales, sin importar qué enfermedad fuera.

A partir de las 14 semanas, el aborto es legal también en caso de que el feto tenga una enfermedad extremadamente grave, por lo que si se diera el caso también se podría abortar más adelante. Sin embargo, hasta donde he leído, dentro de estas enfermedades no se contemplan algunas que pueden ser muy incapacitantes y causar muchísimo sufrimiento (tanto al niño como a los padres). Por eso, un análisis genético a tiempo podría ahorrarlo.

De nuevo, ¿es lícito o ético abortar a un bebé porque vaya a tener una enfermedad grave?¿Cuánto de grave es el límite? Hay muchas preguntas que hacerse y debatir, y como he dicho antes, creo que este no es el momento. Sin embargo, hoy en día y en España, la ley es la que es.


Edición de genomas

Hasta ahora habíamos estado hablando de abortar, algo a lo que muchos podrían oponerse. Pero, ¿y si la solución pasara más bien por manipular el genoma? Hace unos pocos años se desarrolló una técnica llamada CRISPR-Cas9 (creo que ya he hablado alguna vez de ella en este blog) que va a suponer un antes y un después en la edición de genes. CRISPR-Cas9 nos permite eliminar genes y también corregir aquellos que están defectuosos. Y sobre todo, puede hacerlo en células eucariotas, que son las nuestras.

Hay que decir que esta tecnología es muy reciente y por eso está muy en pañales todavía. Además, en muchos países ha despertado dudas éticas, así que se propuso que antes de empezar a utilizarla en realidad, se diseñara el alcance, lo que se podría hacer con ella y lo que no... Evidentemente, muchos grupos de investigación se han pasado esto por el forro y se han lanzado a aplicarla como locos (aunque eso no quiera decir que siga habiendo muchas restricciones).

A lo que voy: hasta ahora, unos investigadores han conseguido corregir un defecto genético y tener un embrión sano gracias a que a la hora de hacer la FIV, aparte de un espermatozoide, en el óvulo también se inyectó una copia correcta del gen. Los resultados fueron bastante buenos, más del 70% de éxito, pero no salió todo perfecto.

Antes de eso, unos investigadores chinos lo habían intentado de forma ligeramente diferente y no habían obtenido muy buenos resultados. Por eso se pide precaución a la hora de hacer las cosas: porque si algo se va de las manos podrían nacer niños directamente salidos de un experimento.

En resumen, que esta prometedora técnica ahora mismo no se puede utilizar, pero es probable que dentro de unas décadas sí que se use para corregir defectos genéticos y evitar o curar enfermedades.


¿Y en el futuro?

Como habéis podido leer, todo esto son formas de mejorar la especie. Una especie más sana, con menos enfermedades, es una especie mejor sin lugar a dudas. Si este tipo de tests se realizaran en cada embarazo (cosa improbable a corto plazo), en poco tiempo las enfermedades genéticas se verían muy reducidas, porque los enfermos no llegarían a nacer. Además, si durante el procedimiento de DGP se eliminaran también los preembriones portadores, podrían llegar a desaparecer por completo al cabo de unas cuantas (bastantes) generaciones.

Esto no se trata de hacer una raza de gente guapa, alta, con una inteligencia suprema, resistencia al frío, al calor, a los parásitos... etc, etc, se trata de mejorar la calidad de vida de la gente. Pero como siempre, hay que poner los límites. ¿Tenemos que acabar con la celiaquía?¿Y con la diabetes tipo I?¿Es justo eliminar a los preembriones que tengan este tipo de enfermedades? Parece lógico pensar que si se pueden evitar esas incomodidades, se eviten, pero ¿hasta qué punto?

Aparte de debate, esto traería otras consecuencias. Acabo de decir que habría que poner límites, pero de sobra sabemos que lo que hace años parecía impensable, hoy es normal (véase el aborto, por ejemplo), así que no sería raro pensar que se fueran empujando esos límites. Que si mañana hay un 50 enfermedades que deben ser eliminadas, pasado mañana puede haber 100 y el año que viene 1000. Que cada vez seamos más exigentes con la salud de nuestros hijos y que dejemos pasar menos.

¿Y si después empezamos a preocuparnos por lo que no es salud? Aunque ahora mismo hay muchísimos genes que no conocemos, también se llevan a cabo miles de investigaciones para seguir descifrando lo que significa cada uno. Por eso no sería raro que dentro de unos años conozcamos genes responsables de los gustos, el buen oído musical, la inteligencia y muchos otros caracteres. Entonces, si tienes la ocasión ¿por qué no elegir que a tu hijo le guste la misma música que a ti?¿O que se le dé genial el violín? Total, si vas a tener un hijo igualmente... ¿por qué no tenerlo a tu gusto? Este es otro aspecto del debate: la manipulación del azar. ¿Prefieres ser como eres porque sí o porque tus padres te eligieron?

Esto nos llevaría a hablar de los seres humanos genéticamente enriquecidos y del tratamiento de la información genética. Mi intención inicial era hablar de ello en esta entrada pero no se trata de escribir un libro aquí sobre la marcha, así que haré otra entrada que sirva como continuación. Os prometo que será más corta y más chachi (bueno, suponiendo que eso sea posible, claro).

La peli de Gattaca se acerca un poco a este tema.

Por otro lado, aunque es cierto que estos test cada vez bajarán más de precio (es el curso normal de los acontecimientos), también tenemos que saber que no ocurrirá en todos los sitios a la vez. Habrá en algunos sitios donde la sanidad pública pueda dar a los pacientes la opción de hacer el test, pero habrá en otros sitios donde esa tecnología no llegue hasta bastantes años más tarde o solo se pueda hacer pagando cantidades ingentes de dinero. Esto, evidentemente, llevaría a la desigualdad, nos guste o no (sí, aún más de la que hay hoy en día), ya que las enfermedades genéticas pasarían a ser cosa de pobres. Y hay muchas enfermedades que tienen sus raíces en los genes aunque a priori creamos que no, por ejemplo, muchos tipos de cáncer.

Otro caso opuesto sería el de que estos tests fuesen obligatorios y alguien tomara las decisiones por ti. Ya que tener hijos de forma natural es un potencial peligro, tenerlos por fecundación in vitro podría ser la única forma legal de tener hijos. ¿Os imagináis los problemas que traería esto?

En este tema hay mucho para debatir, ya que al fin y al cabo, se está decidiendo sobre vidas humanas. Si ya hay conflictos en la actualidad con temas mucho más "mundanos" como el aborto, e incluso hay colectivos que se oponen a la terapia génica (para curar enfermedades) o a las técnicas de fecundación in vitro, imaginad con esto. Y si queréis ampliar sobre el tema de los debates, podéis leer esta entrada que hice sobre clones.

Y bueno, hasta aquí la entrada de hoy. Por favor, si tenéis ya una opinión sobre esto, dejádmela en los comentarios, que estoy deseando oírlas. Y contadme ¿a vosotros qué os asusta de todo esto? (si es que os asusta algo, claro).

ACTUALIZACIÓN: Podéis leer la entrada que he escrito sobre GenRicos, humanos genéticamente enriquecidos aquí. Hablamos de la ética y la legalidad, así que aporta un punto de vista un tanto diferente. 

Si os ha gustado, no olvidéis comentar y compartir por las redes. Mientras tanto, nosotros nos vemos el próximo domingo :D


Raquel Alonso Román

4 comentarios:

  1. Muy buena entrada, Raquel, así da gusto empezar los domingos, con una buena dosis de ciencia en vena. Además con un tema espinoso que da para mucho.

    Veremos cómo se desarrollan las diferentes técnicas pero más allá de para prevenir el nacimiento de niños con enfermedades genéticas graves yo no soy partidario. Como bien dices, nos metemos en el terreno de los seres humanos genéticamente enriquecidos o los tests obligatorios donde alguien decide por ti y ambos escenarios son aterradores. En el primero, porque no me cuesta imaginar a padres tan superficiales que quieran que sus hijos nazcan rubios con ojos azules y en el segundo, porque tampoco me cuesta imaginar un régimen que favorezca unos rasgos sobre otros.

    Para referencia, tenemos "Un mundo feliz" de Aldous Huxley, que igual puede merecer una mención en la segunda parte de este artículo como ejemplo de cómo no hacer las cosas.

    ¡Un abrazo!

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    1. ¡Buenas, Miguel Ángel! Gracias por pasarte a responder. La verdad es que yo tampoco soy muy partidaria porque en seguida nos metemos en cosas que suenan a distopía. Pero también es cierto que, más allá del físico, hay muchos rasgos que se pueden modificar para ser "mejores", un ejemplo tonto: tener buen oído o no tener propensión a la violencia.

      Planeo otra entrada hablando ya más en detalle de los seres humanos genéticamente enriquecidos, que creo que da aún más para discutir. Ahí segurísimo que hablo de "Un mundo feliz", no te preocupes. ¡Nos leemos! :D

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  2. Tenía que salir GATTACA, si es que... XD
    ¡Me ha encantado!

    Esta información es la que NUNCA deberíamos transmitir al lector, porque le abrumaríamos, pero SIEMPRE deberíamos tener en cuenta a la hora de revisar (o de corregir, porque no podemos tenerlo todo en cuenta), para no pillarnos con lo que no sabemos. Ojalá leyéramos esta clase de artículos antes de escribir novelas. Gracias por dejar caer esto.

    Sobre lo que más miedo me da el asunto son las "carreras armamentísticas", que ya se presentan en GATTACA y que expliqué en un artículo sobre transhumanismo. Las prácticas para automejorarnos continuamente por encima de los demás, creando una psicosis de seguir mejorando hasta que ya no seamos ni humanos. Por supuesto, los inferiores se quedarán atrás y poco a poco (o rápidamente) irán desapareciendo. Eso da medio.
    Y veo que es algo que también mencionas en el artículo de GenRicos. Bien, bien.

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    1. ¡Buenas! Gracias por pasarte y comentar. Tienes razón, meter todo esto sería complicado, pero es lo que le daría el trasfondo.
      Yo también hablé hace tiempo sobre los cyborgs, me parece algo prácticamente inevitable por mucho miedo que haya. De hecho, ya hay gente que es cyborg, por unas razones o por otras. Son temas que vale la pena explorar en novelas.

      Un saludo :D

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