¿Estamos solos en el Universo?



¡Buenas a todos! Hoy quiero hablaros de un tema muy recurrente: la vida extraterrestre. Bueno, o más bien, la posibilidad de su existencia. Cada vez son más los que aseguran que no estamos solos en el Universo, y por supuesto, este sería un asunto muy jugoso para tratar en cualquier historia de ciencia ficción.

Antes de empezar, quiero dejaros una cita de Arthur C. Clarke, científico, divulgador y escritor de ciencia ficción (con algunas obras tan conocidas como Cita con Rama y 2001: Una odisea espacial):

Existen dos posibilidades: o estamos solos en el Universo o no lo estamos. Ambas son igual de aterradoras.



Voy a matizar esto según mi propia opinión: a mí no me da ningún miedo el hecho de que pudiera existir vida fuera de la Tierra. Lo que me parecería aterrador sería el hecho de que no hubiera.

Si tenemos en cuenta que, para nosotros, el Universo es infinito, y además consideramos que la vida puede estar basada en multitud de formas diferentes (y muchas de ellas inimaginables) resulta difícil concebir que no tengamos compañeros de Universo, aunque estén a millones de años luz de distancia o sean parecidos a las arqueobacterias. Sin embargo ¿podría el Universo albergar vida inteligente fuera de la Tierra? Y más importante aún ¿en serio nosotros nos consideramos una especie inteligente?

Sin duda alguna, muchos científicos creen que sí, y por eso existe el SETI o Search for ExtraTerrestrial Intelligence. Se trata de un instituto dedicado, como su propio nombre indica, a la búsqueda de vida inteligente más allá de la Tierra, y que hoy en día comprende miles de proyectos (espero poder hablaros de alguno pronto) dedicados a este fin. Ellos mismos se definen así:

"Nuestra misión es explorar, entender y explicar el origen y la naturaleza de la vida en el Universo, y aplicar el conocimiento obtenido para inspirar y guiar a las generaciones presentes y futuras. Tenemos pasión por descubrir y por compartir el conocimiento como embajadores del público, la prensa y el gobierno."

Hasta ahora y durante los más de 30 años que llevan mirando al cielo en busca de vida inteligente, los científicos del SETI no han obtenido ninguna señal clara de su existencia, aunque sí hay varias señales consideradas "candidatas" que, como no se han repetido, se achacan mayormente al azar o a simple ruido electromagnético antes que a verdaderas señales de extraterrestres. Aún así, los proyectos siguen y de hecho, cualquiera que tenga un ordenador puede participar en el proyecto SETI@Home.

Sin embargo, también han surgido muchas voces críticas con este tema, que aseguran que, por una serie de factores, la posibilidad de vida extraterrestre inteligente es remota, por no decir imposible. En esta entrada quiero presentaros una serie de argumentos y teorías que postulan tanto a favor como en contra, para que podáis estar informados antes de decidir cualquier cosa. Así que, vamos a empezar por el principio.


La ecuación de Drake

Posiblemente la más básica de toda la astrobiología, fue desarrollada por Francis Drake, científico del SETI. El objetivo de esta ecuación es estimar la cantidad de civilizaciones que habría solo en nuestra galaxia capaces de comunicarse con nosotros.

La ecuación es la siguiente:
N = R* x Fp x Ne x Fl x Fi x Fc x L.
  • R*: ritmo anual de formación de estrellas en nuestra galaxia. Esto quiere decir que por un lado excluimos las gigantes (puesto que no llegan a "vivir" el tiempo suficiente como para albergar vida) y por otro las enanas de masa muy baja (ya que las zonas que generan suelen estar muy lejos de ser habitable). Según los cálculos más recientes, este número sería 1,379 (se ha visto que se forman 7, pero solo un pequeño porcentaje es adecuado) aunque Drake usó 10. 
  • Fp: fracción de esas estrellas que tienen planetas. Actualmente se ha calculado que es 1/3. 
  • Ne: número de planetas que se encuentran orbitando en una zona habitable alrededor de su esfera. Aunque Drake postuló que serían dos, actualmente se ha propuesto que sería uno de cada doscientos (0,005). 
  • Fl: fracción de esos planetas en los que se ha podido desarrollar vida de cualquier tipo. Los últimos cálculos están en 0,13 (es decir, el 13% de los planetas que orbitan están la zona habitable de una estrella adecuada). 
  • Fi: fracción de los planetas en los que la vida que se ha desarrollado es inteligente. Lo han calculado extrapolando la fracción de tiempo en la que ha habido humanos en la Tierra desde que surgió la vida unicelular. El número propuesto es 0,000054.
  • Fc: fracción de esos planetas en los que la vida inteligente tiene una tecnología lo suficientemente avanzada e intenta comunicarse. Se hace extrapolando de forma similar al caso anterior y el número obtenido es 0,0021.
  • L: años que una civilización inteligente y comunicativa puede durar. Haciendo un promedio de las civilizaciones terrestres, obtenemos un número de 420 años. La Teoría de Olduvái dice que en realidad serían 100 años, pero tampoco es que el resultado final cambie mucho. 

N= 1,379 x 0,333 x 0,05 x 0,13 x 0,000054 x 0,0021 x 420 = 0,0000000142162

Bien, éste sería el número de posibles civilizaciones detectadas al año. Parece extremadamente poco, pero si tenemos en cuenta los datos más recientes sobre el número de estrellas en el Universo hallamos que en la fracción de Universo observable habría aproximadamente 4975 civilizaciones emitiendo señales. Usando otras cifras para la ecuación de Drake, el número puede bajar mucho, pero aún así, incluso con las observaciones más pesimistas, el número de civilizaciones con una tecnología similar a la nuestra en los últimos 7.500 millones de años sería de 819.000 millones. Impresionante ¿no?

Paradoja de Fermi

Esta paradoja surge en 1950, debido a las estimaciones que acabamos de ver (si queréis investigar más sobre ella, pinchad en el título). Básicamente viene a decir algo que muchos de vosotros os hayáis planteado ya: "si hay tantas civilizaciones que se comunican en el Universo ¿cómo es que no las hemos encontrado?". Este principio es lógico, ya que durante el (breve) tiempo que los humanos hemos escrutado el cielo en busca de señales de vida extraterrestre no hemos hallado ninguna señal de ellos, aparte de la famosa señal Wow, que sigue siendo un misterio.

Relacionado con esto, quería hablaros de dos enfoques que se dan, tanto a favor como en contra de que pueda existir vida en otros planetas.


Autor: Richard Thompson

Principio de mediocridad

Esta filosofía afirma que la Tierra es, por así decirlo, un lugar como otro cualquiera, por lo que en principio deberíamos encontrar miles de civilizaciones similares a la nuestra. Este principio se basa en dos hechos. En primer lugar, el reconocimiento de que la Vía Láctea es una galaxia de entre miles de millones, con lo que el número de planetas que pudiera haber con condiciones diferentes tiende a infinito en una escala humana. Y en segundo lugar, se basa en que la Tierra, aparentemente, orbita alrededor de una estrella ordinaria, que se encuentra en un punto medio de la galaxia, como tantas otras.

Además, muchas observaciones han confirmado que los planetas extrasolares son muy comunes. Por tanto, estaríamos hablando de un planeta normal, alrededor de una estrella normal en una galaxia normal, lo que no concuerda con el hecho de ser la única civilización inteligente en el Universo. Según este principio, debería haber muchas más.

Postula exactamente lo contrario que el principio de mediocridad: que la Tierra presenta unas condiciones finísimas que permiten que se haya dado la vida en ella, y que cualquier cambio en ellas habría imposibilitado nuestra existencia.

Esta hipótesis se basa en una serie de coincidencias que supuestamente han tenido lugar en la Tierra. En primer lugar, se postula que la posición del Sol en la Vía Láctea es la justa para que orbite a la misma velocidad que las ondas de choque que crean los brazos. Si esto no fuera así, la vida terrestre sería imposible. Además, la Luna tiene también una importancia vital, ya que estabiliza el eje de la Tierra haciendo que las variaciones de temperatura no sean tan dramáticas, además de que las mareas lunares ayudan a mantener caliente el núcleo, importante para que se pueda mantener el campo magnético terrestre.

Los seguidores de esta hipótesis se apoya en el Fenómeno Goldilocks o Ricitos de Oro, es decir, que en la Tierra, por casualidad, se dan las condiciones medias de temperatura, presión, exposición a emisiones de rayos y un largo etcétera, que permiten la vida en la Tierra.

En mi opinión, si bien es cierto que un pequeño cambio en cualquier detalle de la Tierra habría imposibilitado de la existencia de los humanos, eso no quiere decir que una especie inteligente no hubiera podido surgir a partir de otras condiciones. Por tanto, aunque parezca incompatible, combinando ambas opciones podríamos tener una aproximación más razonable: las condiciones que han dado lugar a los humanos son únicas y sería prácticamente imposible encontrar una civilización igual que la nuestra, aunque el hecho de que existan millones de posibilidades en diferentes planetas posiblemente permita la existencia de especies muy diferentes a nosotros.


Soluciones a la paradoja de Fermi

La paradoja de Fermi, por supuesto, no es irresoluble y, de hecho, se le han dado múltiples soluciones (seguro que a más de un lector ya se le ha ocurrido algo).

1. No existen. De esto ya hemos hablado, y para poder seguir con este tipo de entradas, la consideraremos improbable. Por otro lado, podrían no existir todavía pero estar en ello.

2. Existen pero no se comunican. Pueden tener sus razones para ello, por ejemplo, razones morales, querer mantener la diversidad... Es lo mismo que haríamos nosotros con un acuario, y de hecho, se denomina Hipótesis del Zoológico. Podríamos suponer también que se comunican con señales encriptadas que no podemos reconocer porque no quieren que lo hagamos.

3. Existen y se comunican, pero no les oímos. Esto puede deberse a que la distancia es excesiva, a que los sistemas de comunicación son incompatibles o a cualquier otro factor de los miles que hay. Además, hay que tener en cuenta que nuestra tecnología aún no es demasiado avanzada comparado con lo que podría ser.

4. Existen, nos han visitado, pero no estábamos. Hay que tener en cuenta que la existencia de humanos corresponde solo a una diminuta fracción de la vida terrestre. Si otra civilización llegó a la Tierra en algún momento, lo más probable es que no estuviéramos aquí para recibirles y quizás perdieran ya todo su interés por este planeta.

5. Existen y se comunican, pero la gente de a pie no se ha enterado todavía. Por un lado, podría achacarse a que están en la Tierra y son capaces de camuflarse ante nosotros, y por otro, podíamos recurrir a las teorías de la conspiración y pensar que solo una élite de científicos de la NASA y presidentes de los EEUU conoce su existencia.

6. Existen, pero no somos conscientes de ello. Es, más o menos, lo que nos ocurriría si por ejemplo, fueran una civilización de Tipo IV. Es lo mismo que ocurre, por ejemplo, entre nosotros y las bacterias pero de una forma masiva.

7.Existen, pero no se han desarrollado todavía. Podría ocurrir que las especies inteligentes de otros planetas aún estuvieran aprendiendo a cazar o haciendo bailes victorianos. En tal caso, nosotros seríamos los primeros, como plantea la siguiente solución.

8. Existen, pero los recursos finitos pondrían fin al desarrollo exponencial. Esto quiere decir que llega un momento en el que una civilización no puede avanzar más y por ello, las probabilidades de que entremos en contacto con una de ellas son muy bajas. Tiene relación, al menos en parte, con la siguiente solución.

9. Existieron, pero han desaparecido. Fermi creía que las civilizaciones podían autoexterminarse con armas, pero actualmente, la Hipótesis del Gran Filtro postula que en el desarrollo de las civilizaciones existe una barrera de cualquier naturaleza que o bien impide el crecimiento de la civilización o bien provoca su extinción. Esto podría ser, por ejemplo, una catástrofe nuclear, una guerra, el agotamiento total de los recursos... Esto también quiere decir, por supuesto, que los humanos estamos condenados a la extinción.

10. Somos nosotros. Algunos científicos se apoyan en la Teoría del viaje en el tiempo para argumentar que la vida inteligente surge en la Tierra y que todas las señales que alguna vez podríamos tener de extraterrestres son en realidad humanos del futuro.

Antenas del SETI

Conclusiones

¿Estamos solos en el Universo?¿Tenemos vecinos pero es como si no los tuviéramos?¿Somos parte de un Gran Hermano interestelar?¿Viajamos en el tiempo?¿Estamos condenados a la extinción?¿Existen más soluciones a la paradoja de Fermi?

Creo que las dudas que crea este artículo son más de las que soluciona (por lo menos, a mí me creó unas cuantas mientras investigaba) pero a la vez deja la puerta abierta a muchas teorías que pueden explotarse en la ficción de mil formas distintas.

Si investigáis un poco podréis encontrar miles de teorías (algunas son demasiado descabelladas, así que tened cuidado), aunque yo aquí he intentado resumiros lo más importante. Veréis también que (esta vez sí) el texto está plagado de enlaces a las teorías. Quería haber hablado de todas pero me temo que si lo hubiera hecho os habría tenido leyendo hasta la semana que viene, así que he hecho lo que he podido.



Y hasta aquí la entrada del domingo. Muchas gracias a todos por leerme, espero que os haya resultado útil o que al menos os haya entretenido un rato. Recordad dejarme comentarios y compartir si os ha gustado, que me hace mucha ilusión. ¡Hasta el próximo domingo! :D

Raquel Alonso Román

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