Esos adorables patógenos (I): virus y bacterias




AVISO PARA NAVEGANTES

¡Hola a todos! Lo primero que hago es poner un aviso porque esta entrada no es como las demás. Veréis, en el resto suelo contar curiosidades o ayuda pura y dura para documentación. Sin embargo, esta es una lección sobre las características más generales de virus y bacterias, esos adorables patógenos. ¿Por qué? Veréis, quiero empezar a hacer una serie de entradas un pelín más técnicas sobre microbiología y enfermedades, y ya tengo un montón de ideas. Pero, para eso requiero que la gente que me lee tenga una mínima idea sobre lo que estoy contando, y hablando con mis padres me he dado cuenta  de que unas nociones básicas no sobran.

¿Os acordáis de esta serie? Pues hoy vamos a destripar a estos bichejos.



Así que, si ya has estudiado lo que son las bacterias y los virus, directamente puedes saltarte esta clase. Si no estás interesado en las entradas sobre enfermedades, puedes buscar más entradas, que tengo algunas muy chulas sobre ciencia ficción aquí, aquí y aquí. Pero si no tienes muy claro lo que son y te interesa el resto de entradas, quédate. Te prometo que no es aburrido.

Las enfermedades son un tema muy recurrente en cualquier historia. Todo el mundo se ha puesto enfermo alguna vez en su vida, y no solo las personas: también los animales y hasta las plantas. Las enfermedades infecciosas, es decir, las transmitidas por microorganismos, se han cargado a muchísima gente en el planeta, y aún les queda mucho por hacer hasta que encontremos la solución definitiva. En esta entrada os quiero hablar un poco de cada tipo de microorganismo patógeno, para que aprendais sus principales características y podáis hablar de ellos con propiedad.


Bacterias

Las bacterias, posiblemente los microorganismos más famoso de todos, son organismos unicelulares procariotas, es decir, que su estructura celular es bastante diferente a la nuestra. Hay muchísimos tipos diferentes y, de hecho, la gran mayoría no son patógenas sino que están o bien en el ambiente sin molestar a nadie o bien ayudándonos, como las del yogur o las de nuestro intestino.

Dentro de las que sí son patógenas hay varios tipos: las oportunistas, que son aquellas que solo pueden causar enfermedad aprovechándose de una debilidad del propio cuerpo, o las que son patógenas siempre. Las bacterias patógenas pueden dañar las células del organismo al que infectan de diferentes maneras: adheriéndose y matándolas, secretando toxinas o introduciéndose dentro de ellas. Las toxinas son muy importantes, porque pueden llegar a ser muy potentes y causar enfermedades muy, muy graves como el botulismo, el tétanos, o el cólera.

En principio, una infección producida por bacterias se puede curar con antibióticos. Y digo en principio porque habréis oído el problema de las resistencias. Los antibióticos funcionan inactivando una diana en la bacteria que impide que se reproduzca o directamente la mata. Pero como las bacterias se dividen tan rápido, es fácil que una mute y deje de verse afectada por el antibiótico. Entonces es cuestión de tiempo que todas sean resistentes. Aunque hay muchos tipos de antibióticos con distintas dianas, el problema se acentúa cuando los antibióticos se usan demasiado y mal, como ocurre actualmente. Además, hoy en día, encontrar un nuevo antibiótico requiere una inversión enorme y muchísimo trabajo de investigación que la mayoría de empresas no están dispuestas a asumir.

Esto de los antibióticos nos lleva a hablar de dos cosas: la primera ¿cómo se curarán las infecciones de bacterias resistentes? Y la segunda ¿cómo se trataban antes de que existieran los antibióticos? Muy buenas preguntas, ahora vamos. Supongo que muchos de vosotros habréis leído la noticia de que se ha encontrado a una mujer portadora de una súperbacteria resistente al antibiótico más potente del mundo. Sobre esto, algunos científicos lo han tomado ya como que se acerca el día en que realmente aparezcan bacterias resistentes a todos los antibióticos. Antes de seguir, diría que esto ya me parece un puntazo. Una epidemia de una bacteria "incurable" nos obligaría posiblemente a tomar medidas extremas. Como una de zombies, vaya.


bacterias
Típica foto de bacterias que tenía que meter para no sentirme culpable.

 Por otro lado, si eres escritor de histórica o incluso de fantasía (o de lo que sea, en realidad) te estarás preguntando qué pasaba con las bacterias antes de que existieran los antibióticos. La respuesta es sencilla: te morías. Estoy bromeando, no siempre, porque hay infecciones que el sistema inmune puede derrotar u otras cuyos síntomas no producen la muerte, pero al final sí que eran algo que te podía matar con cualquier descuido. Aún así, se usaban plantas y remedios caseros para intentar desinfectar, y uno de ellos era la saliva.

Pero, pero ¿¡¿¿qué??!? ¡Si nuestra boca está llena de bacterias! Sí, bueno, dejadme que me explique. En nuestra saliva, precisamente para protegernos, hay una molécula llamada lisozima que es capaz de destruir la pared celular de las bacterias, matándolas. Como habréis podido suponer, esto no es el colmo de la efectividad, porque si no andaríamos todos escupiéndonos unos a otros, pero sí que resulta útil para prevenir (también depende de la bacteria en cuestión y de la higiene y salud del salivador). No sé si habréis visto u oído alguna vez que se aplicaban hierbas masticadas en heridas o infecciones externas. Pues bien, al margen de lo que hiciera cada planta en concreto (hay muchísimas especies con propiedades antibacterianas) ahí tenéis la respuesta al masticado.

Otra cosa importante de las bacterias es que hoy en día se utilizan para todo (bueno, para todo todo no, pero ya me entendéis). Las bacterias tienen plásmidos, que son trozos de ADN independientes del cromosoma y que pueden pasarse de unas a otras. Los plásmidos suelen contener genes que facilitan la supervivencia de la bacteria o que la hacen más patógenas, pero que no son esenciales para su vida. Sin embargo, lo interesante de los plásmidos es que nosotros podemos extraerlos, modificarlos y usarlos para introducir material genético nuevo (y a nuestro gusto) en otro organismo. ¡OMG*! Hoy en día, los plásmidos tienen una importancia bestial en la investigación biológica y quién sabe hasta dónde podría llegar en el futuro. ¿A clones mutantes con superpoderes?

Virus

La verdad es que los virus podrían competir con las bacterias en microorganismos más famosos, aunque creo que tienen bastante peor fama (a pesar de que la gran mayoría no nos causan ninguna enfermedad). Estos gérmenes son muchísimo más pequeños que las bacterias y tienen una estructura totalmente diferente. Otra cosa que los caracteriza es que no tienen vida libre, es decir, tienen que infectar sí o sí a una célula para poder realizar las funciones vitales. Lo que hacen nuestros simpáticos amigos es introducir su material genético en una célula y usar las proteínas y otra maquinaria celular para replicarse y crear muchas copias de sí mismo. Sin embargo, fuera de la célula los virus no son capaces de hacer nada por sí mismos y de ahí que oficialmente no se les considere seres vivos. Pero aún así, sigue habiendo una gran polémica acerca de este tema. Digamos que es algo delicado que sacar a la luz en una reunión de biólogos y que un remake majico de la película de Civil War sería Personas que creen que los virus son seres vivos VS Personas que creen que no.

Cuando entra en una célula, un virus puede adoptar dos estrategias diferentes. La primera consiste en replicar rápidamente su material genético para crear todas las copias posibles de virus. Cuando ya no quepan en la célula, saldrán de ella rompiendo la membrana y se irán a a infectar otras células, dejando tras de sí a una hospedadora vacía y muerta. Un ejemplo de virus que hace esto es el de la gripe.

La otra estrategia consiste en integrar el material genético dentro de los genes del hospedador. Así, la célula se irá dividiendo, y al cabo de un tipo tendremos muchas células con ADN viral entre sus genes. En respuesta a determinados estímulos, el material viral se separará del de la célula y el virus empezará a replicarse, matando a sí a muchas células a la vez. Un ejemplo de esto es el VIH, por eso tarda tanto en mostrar síntomas desde que se contrae y de ahí la diferencia entre ser seropositivo y tener SIDA. Además, precisamente el VIH afecta a las células del sistema inmune, así que es aún peor.


virus retrovirus
 Sí, el VIH es ese retrovirus tan sensual.

 Mientras que para las bacterias hace tiempo que se conocen los antibióticos, para los virus no es tan sencillo. De hecho, la mayoría de medicamentos que se tienen para las gripes o catarros son contra los síntomas y no contra el virus. Existen antivirales, sí, pero son menos eficaces que los antibióticos, están menos extendidos y son más tóxicos. Esto es porque muchas veces se tiende a matar a la célula infectada más que a eliminar al virus, y porque son más difíciles de matar (sí, suele ser difícil matar algo que no está vivo, o que solo se comporta como tal dentro de una célula).


Por eso, los virus siempre han dado más miedo que las bacterias en la cultura popular, y además se ha tomado muchas veces como sinónimo de algo muy contagioso. Por ejemplo, para escribir esta entrada quería buscar ejemplos de "virus en la literatura" y solo leía cosas de "el virus de la literatura", con gente que presumía de leer mucho. En realidad, los virus no se propagan en general más rápido que las bacterias, pero la enfermedad sí, ya que cuesta más controlarlas porque no suele haber cura fácil (sobre todo las que se transmiten persona a persona).

Sin embargo, como ya he dicho antes, con los virus pasa igual que con las bacterias: la mayoría no son nuestros enemigos, sino que nos ayudan. Bueno, igual los virus no nos ayudan tanto de momento, pero seguramente nos ayudarán. Tenemos que tener en cuenta que lo que hace un virus es básicamente introducir material genético dentro de una célula, así que esto nos podría servir para crear células mutantes si somos capaces de crear virus con el DNA que nosotros queramos. Es cierto que a esta idea se le pueden poner un montón de pegas, pero también es cierto que se está investigando ya. Y sinceramente, yo creo que esto puede dar muuucho juego en la ciencia ficción.

Por otro lado, hay virus que nos podrían servir para curar enfermedades. Por ejemplo, un grupo de virus son los llamados bacteriófagos, que solo pueden atacar a bacterias. así que se está probando también su uso como sustitutos de los antibióticos. La verdad es que esto vendría muy bien, precisamente por lo que he comentado antes sobre las resistencias. Según mi profesor de microbiología, desarrollar un antibiótico nuevo actualmente puede costar como 15 años de investigación y varios millones de euros de inversión, así que quizás esto resultara una alternativa viable.

Por otro lado, el mecanismo de acción de los virus es precisamente matar a la célula que infectan, así que también se está estudiando inocular a la persona enferma de cáncer unos virus que reconozcan específicamente las células tumorales y las maten solo a ellas. Esto sería un puntazo si se llegara a dominar, porque (si funcionara como en la teoría) sería rápido y sin efectos secundarios. Sin embargo, creo que la terapia vírica aún está bastante en pañales, aunque se están haciendo progresos (o eso he leído).

Hasta aquí habréis podido comprobar que los virus y las bacterias tienen dos caras: enemigos y aliados. Así que esto nos ofrece dos futuros posibles: uno en el que hemos aprendido a controlarlos y los utilizamos a voluntad para crear las mutaciones que queremos y otro en el que se nos ha ido de las manos y caemos enfermos como moscas. La verdad es que este segundo caso ha sido bastante explotado ya en la literatura; ahora mismo se me viene a la cabeza "La danza de la muerte" de Stephen King, pero seguro que hay bastantes más, comenzando por las novelas de zombies (que me gustaría analizar detenidamente en un futuro).

*Si has pillado el chiste, te mereces mis respetos.


Bueno, pues esto ha sido todo esta semana. Si os ha interesado, no os vayáis muy lejos porque lo primero que hay planeado es una entrada continuación de esta examinando otros patógenos menos conocidos como protistas y hongos, pero también entradas que analicen enfermedades, plagas y epidemias, tanto reales como en la literatura. Y si os ha gustado, dejadme un comentario y compartid por las redes. ¡Hasta el próximo domingo!

PD: Si alguien quiere que trate algún tema microbiológico en concreto, que me lo haga saber y lo haré lo mejor que pueda, o al menos lo intentaré :D

Raquel Alonso Román

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